Todo comenzó en 1994, cuando el ex piloto de karts Albino Parolin decidió mover su pasión por el karting de la pista a un pequeño taller. Los recursos económicos para tener éxito en el automovilismo como conductor no estaban a disposición de Parolin, por lo que el joven Albino comenzó a construir los primeros cuadros en nombre de terceros, los motores de afinación y el servicio a conductores talentosos como Giancarlo Fisichella. Las capacidades de Parolin recogieron apreciaciones en toda Europa a principios de los años noventa, cuando se lanzó el primer chasis con la marca Parolin. El nuevo chasis logró sus primeras victorias y resultados relevantes tanto a nivel nacional como internacional. En pocos años, el nombre de Parolin se hizo cada vez más popular, llegando a los mercados de América del Norte y Asia. El espíritu innovador y el enfoque creativo para encontrar nuevas soluciones técnicas ayudaron a Parolin a ampliar su presencia en todo el mundo.
Translate »